Penetrando por las rendijas de las persianas semicerradas, la luz del verano dibuja sombras moteadas en el apartamento de Noëlla, que se dispone a recibir ayuda médica para morir. La asiste su cuidador, Pierre, que se ocupa de atender sus necesidades cotidianas.
Densos y difusos, los últimos días de una vida revelan la intrincada trama que entrelaza los gestos, aparentemente repetidos hasta el infinito, con lo efímero de nuestro tránsito.
Penetrando por las rendijas de las persianas semicerradas, la luz del verano dibuja sombras moteadas en el apartamento de Noëlla, que se dispone a recibir ayuda médica para morir. La asiste su cuidador, Pierre, que se ocupa de atender sus necesidades cotidianas.
Densos y difusos, los últimos días de una vida revelan la intrincada trama que entrelaza los gestos, aparentemente repetidos hasta el infinito, con lo efímero de nuestro tránsito.