Un hombre entra en una tienda de barrio para comprar ingredientes para la cena. De camino a casa, unas criaturas lo siguen e incluso se meten en su comida. Luego lo invitan a un viaje que lo desarma y lo vuelve a armar. El hombre se embarca en un viaje psicodélico que va mucho más allá de la tienda.
En menos de cuatro minutos, el cortometraje ofrece un auténtico espectáculo visual. Siguiendo la tradición de los videoclips, el viaje nos lleva a través de un mundo mágico en el que lo concreto se desmaterializa en formas geométricas y colores. El viaje combina la música con excursiones por la historia del arte, entre el surrealismo y el constructivismo, para crear una experiencia sensorialmente emocionante y estimulante.
Un hombre entra en una tienda de barrio para comprar ingredientes para la cena. De camino a casa, unas criaturas lo siguen e incluso se meten en su comida. Luego lo invitan a un viaje que lo desarma y lo vuelve a armar. El hombre se embarca en un viaje psicodélico que va mucho más allá de la tienda.
En menos de cuatro minutos, el cortometraje ofrece un auténtico espectáculo visual. Siguiendo la tradición de los videoclips, el viaje nos lleva a través de un mundo mágico en el que lo concreto se desmaterializa en formas geométricas y colores. El viaje combina la música con excursiones por la historia del arte, entre el surrealismo y el constructivismo, para crear una experiencia sensorialmente emocionante y estimulante.